Entrando por la puerta más valiosa
Desde Evangelio de Mateo 27:50-51, la muerte de Jesús abrió la puerta más valiosa: el acceso directo a la presencia de Dios. Hoy, esa puerta sigue abierta, y la oración es el camino para entrar en una relación viva, cercana y transformadora con Él.
@pfranciscosalazar
5/6/2026
Mateo 27:50-51
Desde el momento en que Jesús murió en la cruz y el velo del templo se rasgó, quedó claro que la iniciativa de acercarnos a Dios no nace del hombre, sino de Dios mismo. Él abrió la puerta más valiosa que existe: la puerta a su presencia.
Esta puerta no es simbólica únicamente; es una invitación real a vivir en comunión con Él. Sin embargo, no todos entran, y muchos aún no entienden cómo hacerl
La oración: el camino de entrada
El acceso a esta puerta se da a través de la oración, pero no se trata de oraciones mecánicas, aprendidas por tradición, que no reflejan una relación genuina con Dios. En contraste, Dios anhela una comunión auténtica, donde podamos hablar con Él con sinceridad y transparencia.
Dios ama la verdad en lo íntimo (Salmo 51:6). por eso, las oraciones sencillas, que nacen del corazón, son las que tienen respuesta del cielo.
Incluso, muchas veces, aquello que no expresamos con palabras, Dios ya lo conoce. Como enseña Mateo 6:8, Él sabe lo que necesitamos antes de que lo pidamos.
Orar para escuchar a Dios
La oración no se trata solo de hablar. No oramos únicamente para que Dios nos oiga, sino hasta que nosotros podamos oírle a Él.
Aquí entra el papel fundamental de la Palabra: La Biblia es la voz de Dios, que trae dirección, respuesta e instrucción.
La oración verdadera, entonces, es un diálogo: hablamos, pero también escuchamos.
Orar como hijo
Jesús enseñó en Mateo 6:6 que la oración nace en lo secreto, en un lugar de intimidad. Pero también revela algo más profundo: la identidad desde la cual oramos.
No oramos desde nuestra condición (problemas, circunstancias o limitaciones), sino desde nuestra posición como hijos de Dios.
El hijo no ora como alguien ajeno o rechazado, sino como alguien que:
Tiene acceso
Tiene herencia en Cristo
Tiene confianza en su Padre
Aun en medio de las peores circunstancias, la gracia de Jesús puede brillar en nosotros cuando entendemos quiénes somos en Él.
Orar en el nombre de Jesús y en su voluntad
La oración eficaz está alineada con el nombre de Jesús y con lo que Dios ya ha establecido en su Palabra. Esto implica una verdad clave: Dios se compromete con lo que Él ha prometido. Por eso, conocer la Escritura no es opcional, sino esencial para orar con dirección y seguridad.
Orar con fe
Finalmente, la oración debe estar acompañada de fe, como enseña Marcos 11:24, creer es fundamental para recibir. La fe no es solo una emoción, sino una convicción profunda de que Dios oye, responde y actúa conforme a su voluntad.
La puerta más valiosa ya fue abierta por Cristo y el camino a ella es la oración.
Atrévete a entrar a su presencia y vivir una comunión real con Él.



